martes, 13 de abril de 2010

La Última Cena

PRÓLOGO

En los años noventa, yo tenía unos amigos con los que, aparte de hacer gamberradas, las solíamos documentar o bien en cintas de video o bien en textos, que guardábamos para poder seguir disfrutando de ellas.

Uno de nuestros proyectos, nunca llevado a cabo fue, montar una obra de teatro, tratando por todos los medios de ser irreverentes y políticamente incorrectos.

El texto que viene a continuación, aunque sólo me pertenece en un cincuenta por ciento, sirve como homenaje y recuerdo de aquella época.

PERSONAJES

Los doce Apóstoles Pedro, Andrés, Juan, Felipe, Juan, Felipe, Bartolomé, Tomás, Santiago, Tadeo, Simón y Judas.
Jesús, el Cristo.
Mateo, el narrador.
Los camareros, Fulaneé (dueño del restaurante) y Pierre.
Los soldados romanos, Macarroni y Canelonni.

UNICO ACTO (DE NUESTRO SEÑOR)

(Entran Juan, Pedro y Mateo en el restaurante y les atiende el dueño)

FULANEÉ (con un marcado acento francés)

Bon Soir, monsieurs.

PEDRO

Buenas noches, Fulaneé. ¿Has preparado todo como te pedimos?

FULANEÉ

Oui, çe moi. Aquí tiene la mesa para quince pegsonas y la mesita para el nagador como me dijegon.

PEDRO

Muy bien. Pero resulta que al final no vienen Marta y María, que se han quedado en casa viendo una Telenovela. Seremos doce más uno.

FULANEÉ

De acuegdoooo.

(Contrariado, Fulaneé se dirige al otro camarero y le grita)

Pierreeeeeeee, s'il vous plaît, quita dos servicios!

(Mientras Pierre quita los servicios, los apóstoles se van sentando)

FULANEÉ

¿Quieren algo los señores mientras va viniendo el resto de la gente?

MATEO

Sí, me puedes traer una Carlsberg, Fulaneé?

FULANEÉ

Lo siento, monsieur, está agotada. Prefiege mejor una Palestina Beer?

MATEO

Está bien, no es posiblemente la mejor del mundo, pero me gusta.

PEDRO

Pues nosotros queremos un Rosado de Navarra bien fresco.

FULANEÉ

Les gecomiendo un Tinto del Pakistán...

JUAN

No, gracias, es que estoy cansado de tanto vino tinto. Con los milagros del Maestro, como si no pudiera convertir el agua en Vichy Catalán.

MATEO

Bueno, mientras, voy a preparar los tabuladores y el sangrado.

(Entran Felipe, su hermano Juan y Andrés)

ANDRÉS

Buenas noches, colegas, que tal esos sermones?

JUAN

Bien, aunque ya estoy harto de que, por pesado, me confundan con Steve Jobs.

(Se sientan y empiezan a comer pan y chorizo y a untar foigrass)

No pasan ni tres minutos cuando entran Bartolomé, Tomás, Santiago y Tadeo.

TADEO

Buenas noches nos de Dios!

(Apóstoles cantando en coro)

Y yo para ser feliz quiero un camión!

BARTOLOMÉ

Estas tú muy católico hoy, Tadeo.

TADEO

Yo digo lo que me sale de los sermones!

BARTOLOMÉ

Jo, chico, desde que sales con esa chica de la O.L.P. no hay quien te aguante, so borde!

JUAN

Haya paz, Hermanos.

(Aparece Simón con una tarta y cantando una bonita canción popular)

¡Es un muchacho excelente, es un muchacho excelente...!

TADEO

Tú, Simón, tan inoportuno como siempre. Mira que no sacamos partido del chico éste, eh?

SIMÓN

¿Pero hoy no es 24 de Diciembre?

JUAN

Bienaventurados los que no tengan reloj, porque no sabrán cuando es la Última Cena.

(Se oye el ruido estruendoso de una moto. Aparece Judas con un casco en la mano)

Passa, muermos, casi me pierdo la jamá. Había tráfico lento en la Judea-30.

BARTOLOMÉ

Ya, es de suponer. Con las obras de la Plaza de Palestina se pone que no hay Cristo que lo aguante...

JUDAS

Sí, tanto cavar y un día va a salir el Demonio montado en un vagón del Metro.

JUAN

¡Detente, pecador! A Belcebú ni le menciones.

JUDAS

Tú, Juan, eres un poco cagao, eh?

JUAN

Modérate, Judas. Recuerda que la oveja mansa mama a su madre y a la ajena.

JUDAS (amenazándole)

Que insinúas, tronco? Acaso me tomas por un mamón?

(Se oyen unas voces celestiales resonando con fuertes modulaciones. Se nubla el ambiente y aparece Jesús).

Buenas noches os de yo!

APÓSTOLES

Y que no amanezca ningún infiel!

JUDAS

Qué montajes más heavys hace el tío éste cada vez que aparece!

PEDRO (señalando al cielo)

Qué, Chus, has conseguido comunicarte celestialmente con el de arriba?

JESÚS

Sí, por fin pude hablar con Papá.

(Mateo escribiendo)

En este momento, llega Jesús y se sienta con sus apóstoles. El ambiente es tenso y la preocupación se le nota en el rostro. Creo que se avecina un gran momento para la Historia.

MATEO (dirigiéndose a Jesús)

Oye, Chus, larga por la muy que ya tengo preparao el piano.

JESÚS (muy serio, resignado, mirando al infinito)

Por qué no seguí a mi padrastro José y me hice carpintero como él! Estoy harto de vivir como Dios!

(Mientras Fulaneé va trayendo el primer plato, Felipe se dirige a él)

Me puedes traes un agua mineral, Fulaneé? Pero que no la toque Chus (que la convierte en vino).

FULANEÉ

Por supuesto, monsieur.

JESÚS

Queridos hermanos, os he reunido hoy aquí porque ésta es mi última cena con vosotros (y no me veréis más el pelo hasta dentro de N milenios).

PEDRO

Nos dejas, Chus? No será por el Mahoma, ése, que nos está haciendo la competencia.

JESÚS

No, Pedro, el caso es que...

PEDRO

Acaso no nos va bien predicando a las masas?

JESÚS

No, la verdad es...

PEDRO

Y qué me dices de la coyuntura romana a nuestro favor?

JESÚS

Pedro, hijo, que pesado te pones a veces! Y encima ahora te pones a hablar de dinero. Este no es el momento ni el lugar para hacer un balance de Dios, S. A.

MATEO

Apunto esto, Chus?

JESÚS

No Mateo, ni se te ocurra. Ten en cuenta que la Biblia II, o sea, "The New Testament" donde está mi biografía, tardará más de mil años muchos más en escribirse. Y a nada que pongas, van a creer que esto es un Holding. Bueno, la verdad es que los derechos los ha comprado la Paramount, pero, con todas las marujonas que hay, cualquiera lee esta historia después de estar tanto tiempo transmitiéndose de boca en boca.

BARTOLOMÉ

Que será de nosotros sin ti, Maestro?

JESÚS

Pues os perseguirán, os maltratarán, os escupirán, os harán socios del Círculo de Lectores, y todo esto, sin gaseosa.

APÓSTOLES

Pues si no hay gaseosa, nos vamos.

(Entra Fulaneé con tres gaseosas, dirigiéndose al público)

Y la obra continua.

JESÚS

Tengo algo que deciros, algo muy gordo, algo que celestialmente, y anota Mateo, me jode.

MATEO

Jesús, recostado con sus apóstoles dijo...

FELIPE

Qué diver, nos reacostamos?

JUDAS

De dónde sacaste al butterfly éste, Chus? Voy a tener que venir a las reuniones con blindaje en los sudarios.

JESÚS

Bueno, dejad de interrumpirme y hagamos un poco de Historia.

PEDRO

Eso, que hable el Maestro.

MATEO

Espera, Chus, no continúes, que se me ha acabado el papel...

JESÚS (resignado)

No, si cuando yo digo lo de la carpintería con San José, me quedo corto...

SIMÓN

Eh, chicos, mientras podemos contar chistes de judíos y de nazis...

JUDAS

No, mejor de fariseos...

FELIPE

Y si jugamos a la pirámide del amor?

JUAN

Huy, Huy, Huyyy... Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!

MATEO

Continúa, Maestro, antes de que esto tome otros derroteros.

JESÚS

Sé que uno de vosotros me ha traicionado...

(Los apóstoles, asombrados, al unísono)

Ooooohhhh!!!...

PEDRO

He sido yo, Maestro?

JESÚS

No, tú, Pedro, no has sido, aunque no sé, no sé...

JUAN

He sido yo, Maestro?

JESÚS

No, tú, Juan, no has sido.

BARTOLOMÉ

He sido yo, Maestro?

JESÚS

No, tú, Bartolomé, no has sido.

(Así va contestando Jesús a la pregunta de cada apóstol, hasta que llega a Judas)

JUDAS

He sido yo, Maestro?

JESÚS (Haciéndole burla)

He sido yo, Maestro? He sido yo, Maestro? Pues claro que has sido tú, desgraciado, terrorista, arrastrado, traidor, sobaco, ciervo, retrete, chorizo, macarra, que eres un macarrón. No te da vergüenza? Que te he visto picarte! Yonki! Pinchauvas!

(Mateo interrumpe a Jesús, dictándose a sí mismo)

Y Jesús dijo:
- Sé que uno de vosotros me ha de entregar.
- Seré yo, Maestro? - Preguntó Judas.
- Tú lo has dicho. - Replicó Jesús.

JUDAS

Porque nunca se sabrá la verdad pero, tú, Jesús, eres un vendedor de enciclopedias, que te quedas con la gente y te llevas de calle a las chavalas, estoy harto de ti, Yuppie ilustrado.

JESÚS

Pero si yo te quite del paro. Así me lo agradeces?

JUDAS

Es que tus milagros son un pastel. Me acuerdo cuando diste la patada a Lázaro en las...

(Jesús le interrumpe)

Eso fue un milagro que Mateo pasará a la Historia magníficamente.

MATEO

Me halagas, Chus. Si sigo así, conseguiré el Pullitzer antes de lo que esperaba.

JUDAS

Al que tienen que halagar es a Lázaro que ha estao tres meses sentao en un flota y meando por la narpia.

FELIPE

Cómo eres capaz, Judas? El Teacher nos llevó por el buen camino, nos ha hecho amarnos los unos a los otros, aunque algunos se resistieron...

JUDAS

Felipe, déjate de mariconadas, que con el dinero que me han dao tengo la entrada para el ampli de la guitarra.

SIMÓN

Necesitas un batería, Judas?

JUDAS

Bueno, tal vez...

FELIPE

Y yo tocaré el órgano.

(El resto de los apóstoles)

Nos llamaremos Judas Priest.

(Y empiezan a cantar a coro)

Si pido una cerveza más, si pido una cerveza...

(Mateo escribe)

Acabada la cena Jesús tomó el pan y dijo:

JESÚS (le interrumpe)

Alguien va a mojar más pan en la salsa? O puedo empezar ya la ceremonia?

SIMÓN (con la boca llena)

Puedes traer más pan, Pierre?

JUDAS

Qué, otro milagrito, Chus?

JESÚS

No, se trata de la famosa ceremonia de la Eucaristía.

FELIPE

Ah! Esa de comamos todos de él?

JESÚS

Pierre, me puedes traer un cuchillo para cortar el pan?

JUDAS

Quieres mi cheira, Chus-co?

MATEO (narrando)

Jesús tomó el pan y lo partió y dándoselo a sus discípulos, dijo

JESUS (interrumpiendo nuevamente a Mateo)

Pillad un cacho cada uno, levantadlo y ahora, cuando revise mis apuntes diré unas palabras...

(Jesús saca un bloc de notas y empieza a leer en voz alta)

Cuando tenga a los doce apóstoles reunidos y les haya dado el pan diga:
- Tomad y comed todos de él, porque éste es mi cuerpo.

Después de esto, compruebe si hay vino, si no lo hubiera o hubiese, convierta el agua del botijo como ya sabe hacer.

(En estos momentos, Andrés está con cuatro botellas de vino en la mesa, bebiendo y cantando a pleno pulmón)

Hispania, patria querida, Hispania, de mis amores...

JESÚS

Pierre, anda, trae unas botellas de Vichy Catalán.

JUAN (emocionado)

Por fin! Por fin! Me ha escuchado...

JESÚS

Aunque brindemos con agua, tú, Mateo, apunta que es vino, porque sino, Andresito me la va a pillar hoy buena.

(Los apóstoles toman los vasos con agua, los levantan y esperan a que Jesús continúe con la ceremonia)

JESÚS

Tomad y bebed todos, porque ésta es mi sangre, Sangre de la Alianza que será derramada por muchos, para el perdón de los Pecados.

PEDRO

Qué bien que habla este hombre, oye!

JESÚS

No creas, son mis apuntes de cuando estuve en la Escuela para Dioses.

(Fulaneé trae las cartas de postres y dice)

Tengo Togijas, Ananás en Almíbar, Fresones con Nata, Kiwi, Helado de Fresa, Chocolate, Vainilla...

(Mateo dice en voz alta, pero sin escribir)

Y los apóstoles, hartos de los postres del gabacho, pidieron doce cafés, con doce copas y con doce puros. Y les dieron las doce, la una y la dos...

JESÚS

Vosotros me negaréis, diréis que no me conocéis, todo para salvar vuestra vida, miserable y asquerosa, pero vida.

PEDRO

Yo no te negaré nunca, Teacher.

JESÚS

Tú, Pedro, eres un pelota, eres el peor. Yo te digo que antes de que el gallo cante qui qui ri qui me habrás negado tres veces.

PEDRO

No, no y no.

JESÚS

Ves? Te lo dije, no has esperado ni al gallo.

MATEO

Apunto esto, Maestro?

JESÚS

No, esto es muy hard para mi body. No me hagas la Pascua.

PEDRO

Yo, Señor, he sido bueno contigo y te he seguido sin miramientos.

(Santiago le comenta a Juan)

Éste tío es un pelota, ya sabía yo que nos iba a pisar el puesto.

JESÚS

Por eso, tú te quedas con la Iglesia y con el Banco del Vaticano.

PEDRO

Yuppiieee!!! Vaya negocio, y empezamos con un pesebre.

JUDAS

Nunca mejor dicho...

TADEO

Pues si a Pedro le das la Iglesia, que tal si a mí me preparas a Marta y María?

JESÚS (clamando al Cielo)

Papa, que Cruz, Papa! Estos mortales tan materialistas...

BARTOLOMÉ

Y a mí, señor, que me tienes guardado?

JESÚS

Tú, seguirás el negocio de tu padre Bartolo, harás flautas, con un agujerito solo.

FELIPE

Pues yo me iré a San Francisco cuando Cristobalete Colón descubra América.

TADEO

Y eso, Felipe?, acaso allí hay creyentes?

FELIPE (relamiéndose)

No, pero hay unos indios fuertotes y enormes como armarios que tienen unas plumas de faisán mareado preciosísimas.

TOMÁS

Pues yo opino que podíamos...

(Le interrumpe Mateo)

Tú Tomás, no opines, porque no has dicho nada en toda esta historia y ahora no voy a cambiar la narración.

TOMÁS

Bueno, vale, pero...

MATEO

Ni peros, ni olivos, omite tus palabras porque que esta historia la escribo yo...

JUAN

Hágase la paz hermanos, el Señor está con nosotros y además ya lleva un buen rato estándolo.

(Dicen los apóstoles a coro)

Preferimos que esté la Señora.

(Se oye el timbre de la puerta)

Ding Don. Ding Don.

FELIPE (dirigiéndose al público)

Será Avon o el hombre blanco de Colon?

JESÚS

Abre tú Tadeo, que estás vestido.

TADEO

Ya verás como sean los Testigos de Jehová, el rapapolvo que les voy a echar, ja, ja, ja!!!

(Aparecen dos soldados romanos)

Está aquí ese que se hace llamar Chus de Naza?

(Los apóstoles alborotados empiezan a gritar y a correr alrededor de la mesa. Jesús aprovechando la confusión se esconde debajo del mantel. Los soldados romanos se llevan a todos los apóstoles y desalojan el recinto)

(Mateo, al ser conducido, enseña un carné a uno de los soldados)

(Con voz amenazadora, repasando el documento) Con que carné de prensa de la VCZ. (Veinteava Centuria de Zorros), Señor Faringe Subterránea, Eh?

MATEO

Pues si, por Dios Neo(conservador), estaba aquí en la rueda de prensa y han llegado ustedes.

CANELONI (soldado romano)

Muy bien, me puedes firmar un autógrafo para mi hija?

MATEO

Me halagas.

CANELONI

Macarroni, vayámonos que no me quiero perder la peli porno de Pecho V.

MACARRONI (soldado romano)

Canelonni, partamos, pues.

(Mateo se queda solo en la sala y revisando sus apuntes dice)

Lo que tiene que hacer uno para salvar el pellejo!

(Sale Jesús de debajo de la mesa y dice)

Oye, Mateo, muchas gracias y toma, aquí tienes los resultados de la Lotería de los próximos dos mil años, como acordamos.

MATEO

Muy bien, Chus, a partir de ahora como si no te conociera.

JESÚS

Exacto. Ah, otra cosa, has llamado a los de la Grúa, para que retiren la lápida a los tres días?

MATEO

Sí, y además he pagado a cuatro plañideras para que te lloren en el tanatorio.

JESÚS

Muy bien. Ahora me voy que me están esperando Marta y María en casa. Mañana nos vamos a comer a casa de Papá...

JESÚS (dando la mano a Mateo)

Te estoy celestialmente agradecido, Mateo, nos ha quedado bien la historia, no?

MATEO

Sí, Chus, parece bastante verosímil, tú crees que se la creerán?

JESÚS

Que si se la creerán? Harán con ella el negocio más grande del Universo, más que Coca-Cola y Microsoft juntos.

(Jesús abraza a Mateo y sale por la puerta)

Apapá, digo, Adiós Mateo.

(Mateo solo en la sala escribe)

Y no se volvió a saber nada de Jesús Chus el Nazareno. Creo que crucificaron a Brian.

(Mateo se levanta, ordena los folios escritos y dice)

Qué contentos se van a poner Marcos, Lucas, y Juan cuando les cuente esto...

lunes, 1 de marzo de 2010

La Jauría Humana

Bajo este título, tomado de la magnífica película de Arthur Penn (basada en la historia prestada del libro de Horton Foote) me propongo comentar algunos puntos del comportamiento humano, cuando se agrupa en un conjunto de seres de la misma especie.

Ese grupo, manada, banda, panda, o en sus más bajas cotas de miseria humana, tuna, se compone de una serie de individuos que, partiendo de un rol propio de cada uno, forman un todo.

Una panda siempre se va a componer de un único macho o hembra Alfa, líder de la manada, que lo es de forma total, o que puede delegar puntualmente su poder en otro macho especializado. Por ejemplo, el macho Alfa decide que el grupo vaya a un bar, pero delega en el macho Beta “armario ropero” para que se haga hueco a la hora de pedir las copas en la barra.

Existe por tanto, un único macho Alfa por grupo, pero, en cambio, puede haber más de un macho Beta o Gamma. El rol del macho Beta suele ser especializado. Existirán tantos machos Beta como necesidades tenga el grupo. Necesidades permanentes, se entiende.

Cuando un macho Beta “buena persona” le propone a un macho Alfa traer a algún amigo (amigo es el apodo cariñoso, normalmente suele ser un familiar, primo, vecino, alguien que te deja los apuntes, etc.), el invitado toma el rol permanente de macho Gamma.

Así como el rol de macho Beta es una especialización, y es usado de forma puntual y transitoria para momentos de crisis (el macho que más bebe, el que mejor golpea, el mejor jugador de cartas), el macho Gamma tiene un rol de título que le define. En la jerarquía de poder, siempre es el tercero, y esa posición no la va a cambiar, a no ser que monte su propio grupo o que alguien de superior categoría se muera.

Sigamos. Si por ejemplo el grupo quiere tomar una mariscada, el macho Alfa lo propondrá. Alguien podrá decir que tiene un contacto en una pescadería. Y ese contacto, será invitado a formar parte (de forma temporal) del grupo. Vamos, hasta que se acabe el marisco. Pues bien, ese macho, actor secundario, por supuesto que no es Alfa, ni Beta, ni tampoco Gamma, es un macho Omega.

El hecho en sí, está basado en una historia real. Este macho Omega fue integrado a posteriori (por recomendación del macho Beta “buena persona”) en el grupo hasta que… Tiró cuatro veces, en una misma noche de borrachera, el árbol de Navidad de otro macho Beta “paciencia”. Aprovechando la nocturnidad y la alevosía, acabó durmiendo en el coche, del macho Alfa, y también fue sacado por la fuerza de dichas dependencias.

Otro ejemplo claro: conozco a una amiga que son diecisiete de familia y hace una paella de muerte. Ese sería el planteamiento del problema remitido por algún miembro del grupo al macho Alfa. La solución propuesta sería de invitar a la susodicha hembra (Omega) y montar una comilona de diecisiete personas para que se alicaten la paella.

Para hablar del macho Omega y su correspondencia con el “bat factor”, paso a explicar el comportamiento del grupo cuando interactúa con otros grupos.

En principio, no tiene por qué haber rivalidad entre grupos. Cuando dos o más grupos se fusionan, se elige un único macho Alfa, pasando a ser el resto de los líderes machos Betas o Gamma. Con la misma cordialidad que se unen, se separan, y muestran signos de hermanamiento tipo abrazos, besos, incluso entre hombres, y demás afectos.

En el campo de batalla, la cosa es bien distinta. Cuando pinta en bastos, y se fragua una pelea conviene tener algo de organización. Una lluvia de hostias como arma de destrucción masiva puede estar bien, pero tiene que ser coordinada. El grupo tiene que actuar con cierta estrategia, y no atacar de uno en uno, como en las películas.

La realidad es mucho más cruda y tozuda. Rey Arturo, gracias a Dios, sólo hubo uno. Que mucha tabla redonda, mucho honor, mucho caballero, y mucha pompa y circunstancia, pero Lancelot se calzó a Ginebra cual zapatilla a la primera de cambio.

Siguiendo con la realidad, hubo un grupo, formado por siete amigos, que, heridos (por los efectos del alcohol) no supieron organizarse para “anular” a cierto ser despreciable que les estaba dando la noche. No hubo pelea de gallos, sino insultos de gallinas. Pero bueno, por eso no conviene beber, porque Nuestra Señora del Habana Club toma el control, y así, es difícil hacer algo digno y medianamente en condiciones.

La pelea suele comenzar con el macho Beta “Astaroth Soul Calibur” o en su defecto, con un macho Gamma. Nunca el macho Alfa, ya que suele ser el estratega del grupo. Si quiere que la cosa sea rápida, utilizará a un macho Beta “golpea hasta que no se levante”. Si prefiere prolongar la diversión o hacer a todos partícipes, utilizará a un macho Gamma (tipo “juguete” o “cantimplora”).

En el ámbito laboral, el macho Alfa del grupo tiene que ser necesariamente su jefe. Si no es así, es cuando se monta el lío. Si el macho Alfa es el líder sindical, por ejemplo, y no es el que tiene mando en plaza, el grupo estará condenado al fracaso. Ese líder, antepondrá sus peticiones sindicales a las profesionales, que por otra parte son para las que se montó el grupo. Algo de inteligencia emocional nunca está de más.

Si un grupo se fija en otro para ligar, la iniciativa, casi siempre, la suele tomar el macho Alfa, que (avisado quizá por un macho Beta “salido”) envía a un mensajero (u otro macho Beta “cara bonita”, “labia irresistible”, o similar) a inspeccionar el terreno.

Los grupos para ligar suelen ser más reducidos. Si son machos, suele ser un Alfa, y uno o dos Betas, raramente un Gamma, que puede estar de forma accidental. Si participa un Omega, será por filantropía. Si el grupo está formado por hembras, la cosa cambia. Todo bombón tiene una amiga que es una bombona. Y siguiendo con esta máxima, el grupo estará formado por una hembra Alfa y una Beta “simpática” que, como todo el mundo sabe, en realidad es una Omega fea de dolor. Mi santa madre salía con amigas feas para tener más éxito. Y si mi santa madre lo hacía, sus motivos tendría.

Siempre se respeta la jerarquía (bueno, no siempre, depende el Enorme tamaño de la atracción sexual, y no hace falta que sea más explícito). Si un macho Gamma echa el ojo a una hembra Beta “tremenda”, la solución de la ecuación, cuántica, diría yo, es imposible. Pues la hembra Beta “no soy tu tipo, no soy hinchable” multiplicará por cero al macho Gamma, y preferirá que otro macho Beta “mi cociente intelectual es negativo” o incluso un macho Alfa en horas bajas, riegue su jardín.

Así como en el campo de batalla, el macho o la hembra Omega suelen estar totalmente involucrados con el grupo, en términos de ligoteo, el comportamiento varía según el sexo de cada cual.

Partamos de la base que, es prácticamente imposible que un macho Omega o una hembra Omega “pille cacho” antes de las cuatro de la madrugada, no siendo crueles. Por tanto, es importantísimo para la buena higiene mental del grupo, tener ocupados a sus miembros Omegas hasta prácticamente, la vuelta a casa.

Un macho Omega ocioso no hace daño a nadie. Por defecto, se encarga de cuidar los abrigos, o de supervisar posibles amenazas mientras el resto de la manada se divierte. Es buena persona, en el sentido peyorativo de la palabra. Cuando se aburre, se encierra en sus grandes preguntas metafísicas tipo ¿Superman es demócrata o republicano? O, en la inmensa mayoría de las ocasiones, acaba pegado a la barra del bar bebiendo con otros machos Omegas y ojeando a las camareras.

Una hembra Omega puede ser el aborto, con perdón, de la misión. Una hembra Omega es, por extensión, el “bat factor”. Es, para el que no lo sepa, la amiga agua fiestas de la hembra Beta “estoy como un queso”. Es aquella que en plena balada, se acerca a su amiga y la dice:
-Vámonos, que me aburro.

Para que esto no ocurra, existen varias soluciones. Quizás la más socorrida es utilizar a un macho Omega para que la entretenga. El macho Omega es como la vaca flaca que sacrifica el vaquero para que se la coman las pirañas del río mientras el resto de la manada lo cruza tranquilamente. Dado que el sacrificio es una labor loable en desuso, pueden usarse todo tipo de artimañas para convencerle de semejante misión. Desde que con las feas tardas más en llegar al orgasmo, hasta incluso nombrarle macho Beta “zoófilo”.

Por último, recordar que el grupo formado podrá crecer o menguar en función de lo capaces que sean sus machos y hembras de anteponer sus intereses personales a los generales. Sólo puede quedar uno es una frase que se repite con demasiada frecuencia.

“Los amigos entran y salen de tu vida como los camareros entran y salen de un bar.”

lunes, 1 de febrero de 2010

Las aves migratorias o Migraña

Hace unos días, fui al cine con mi novia. La estuve esperando mientras ella entraba en el servicio. Justo cuando salía, la miré, y ella, me devolvió la mirada. Me miró con esos ojazos que tiene que son capaces de parar una guerra o de iniciarla. Me sentí el hombre más afortunado del mundo (suponiendo que Hugh Hefner no lo sea). Estaba tan feliz, y fue tal la emoción, que sufrí una migraña. Siendo la migraña un episodio desagradable, su inicio, no tiene por qué estar relacionado con algo triste. Fue precisamente ese estrés emocional positivo el desencadenante.

Tengo migrañas desde que cumplí los dieciséis años, aproximadamente. Quizás las tuve antes, y no fui consciente de ellas, pero recuerdo la primera vez como si hubiesen pasado veintiséis años (que por otra parte, han pasado).

Sentí un bloqueo mental, una pérdida total de conexión con el exterior. Intentaba comunicarme, pero no podía. Fue una sensación bastante desagradable. Mi madre me llevó a urgencias. Bueno, mi madre y otros dos hombres más, porque con esa edad, ya medía yo lo que medía…

Del médico de urgencias, pasé al médico de cabecera, y de éste, al psicólogo. Su diagnóstico no fue nada del otro jueves: necesitaba desfogarme, liberar tensión y tener amigos. Y aunque ese episodio de bloqueo no desencadenó una migraña, si es cierto que, posteriormente, cuando me han dado migrañas, he notado un “bloqueo mental” parecido.

La mayor parte de las veces, no suelo detectar cuándo voy a tener una migraña. Nunca tiene un desencadenante común. Casi todas las migrañas que tengo son por estrés, pero también he tenido migrañas por un susto, por la presión atmosférica, por una gripe de órdago, etc.

Es una crisis sin retorno, irreversible. Una vez que empieza, no se puede parar. Por mucho que intente relajarme, respirar hondo, cerrar los ojos, no consigo parar el proceso.

Cuando vas al médico, y dices que tienes migrañas, te sueltan los típicos chascarrillos de ¿Fumas? No. ¿Bebes? Poco, ¿Estrés? Si. Pues no tengas estrés. Claro, me voy al campo a cultivar tomates, no te jode. Los médicos han conseguido relacionar mis migrañas con el café, con el chocolate, con la coliflor, con la alergia… He tenido casi tantas interpretaciones como neurólogos he visitado.

Me han recetado diversas pastillas: analgésicos, que me suelen dar buen resultado. Antiinflamatorios, relajantes musculares o Triptanos. Pero no me gusta abusar de las “pirulas”, porque en mi caso, como mejor paso la crisis es metiéndome en la cama, con la luz apagada, y con un trapo frío en la frente.

También me han hecho electroencefalogramas, resonancias, scaneres y una larga lista de pruebas, que por otra parte, no me han detectado ninguna lesión cerebral. Nunca está de más hacer este tipo de comprobaciones porque en algunas ocasiones, las migrañas se producen por este motivo.

Cuando me hicieron el reconocimiento médico del Servicio Militar, lo alegué. Dije que sufría de migrañas. Es más, llevé un informe médico que así lo afirmaba. La respuesta fue acorde con dicho poder fáctico: Te tomas una aspirina (que por otra parte, las aspirinas militares son tan fuertes que te curan hasta la calvicie).

Pues eso, que tengo una migraña, y punto. En algunas ocasiones, he notado cierta euforia previa, o la típica fotosensibilidad, pero el punto de partida siempre es el mismo: “flashazo” en una parte del campo visual, que persiste durante una media hora, más o menos. Es como si alguien con una cámara con flash incorporado (del tamaño de Ucrania) te hiciese una foto a menos de un centímetro de tu nariz. He aquí la famosa aura, que dicen que se produce por la contracción de los vasos sanguíneos del cerebro o, incluso del cuero cabelludo.

Cuando después de un rato consigo volver a mirar (porque mientras, veo, pero no miro, por decirlo de alguna forma entendible) transcurre un tiempo previo, que pienso: esta vez no me va a doler la cabeza, bueno, a lo mejor me duele, pero me dolerá poco, el “flashazo” ha sido suave.

Y entonces, comienza el dolor de cabeza. En mi caso, en el lado derecho. Siempre es en la sien, del lado derecho. El dolor es intenso y permanente. Comparar un dolor de cabeza con una migraña es como comparar un pis con las cataratas del Niáraga.

Es un dolor tremendo, casi rozando la lesión. Tienes la sensación de que te han arrancado un trozo de cráneo y que por tus venas, del tamaño de un macarrón, están metiendo el caudal del Estrecho de Gibraltar. Que conste que estoy siendo poco exagerado, pero una migraña puede ser tan fuerte y de tal intensidad que puede llegar a ocasionar un infarto cerebral.

Los primeros años que me daban migrañas, no sabia a ciencia cierta lo que eran. Como me solían dar cuando practicaba algún deporte (principalmente baloncesto, o kárate) pensaba que eran cortes de digestión.

Algunas veces he llegado a vomitar, otras incluso me he mareado, pero el dolor en sí, me suele durar un par de días, nunca más. Al día siguiente, cuando todo ha pasado, persiste la resaca: no hay nada como toser o estornudar, para que te vuelva a retumbar la cabeza y recordar “joder, ayer, tuve una migraña”. Bonito y doloroso final.

Yo no suelo tener migrañas con facilidad. Suelo tener una de estas crisis cada seis meses. Dicen, y se está cumpliendo, que, con el paso de los años, tienden a remitir. En alguna ocasión, he tenido varias seguidas, en el intervalo de pocos días o incluso horas, pero aunque el dolor me invalida para cualquier actividad, conozco casos en los que las crisis suelen durar semanas.

Es curiosa la sensación que tengo cuando estoy con una migraña. Es un sentimiento de derrota, que en realidad, es lo que es. Es como si el cuerpo (la parte física) ganase al cerebro (la parte psíquica) y ante una situación que no controla, que bloquea, toma el control, rompe con todo, produciendo una migraña.

Ese sentimiento de abatimiento, empeora más si cabe la crisis. Alguna vez lo he superado de forma más o menos racional, en general, suelo estar intratable. Como para no estarlo.

Muero porque no muero, frase célebre de Santa Teresa de Ávila, que también tuvo migrañas, y que, posiblemente, fue la mejor forma que tuvo de manifestar semejante dolor.

Nota: Ave migratoria es el nombre que dio a la Migraña un jefe que tuve en cierta ocasión.

martes, 12 de enero de 2010

La Cabronada

Si uno sólo pudiese escribir o hablar de lo que sabe, la humanidad le estaría agradecida y ese uno permanecería en silencio cual meretriz. Pero como no es mi caso, voy a escribir sobre lo que vivo. Y lo que vivo, es una enorme tradición gastronómica e italiana que he sentido gracias a mis dos padres (hago saber, que me refiero sin duda a mi madre y mi padre, pues en 1964, que fue cuando se casaron, en España, parejas de hombres, solo existían en la Guardia Civil).

Ambos dos, mi madre y mi padre, valga la redundancia, suman casi un siglo de experiencia en fogones italianos, y yo, no sólo he tenido la oportunidad de aprender algo de ellos, sino que además, he intentado conservar y publicar todo su enorme legado.

Hablar de mi padre (napolitano) es hablar de un cocinero italiano a la antigua usanza, alguien que vivía de forma visceral (hoy en día sería un intransigente) su profesión. Capaz de dar de comer a doscientas personas con una precisión casi industrial y al que tenían que sujetar (literalmente) cuando se enteraba que un cliente había echado ketchup en unos espaguetis a la carbonara. Un sacrilegio para la cocina entendida como religión.

Hablar de mi madre (española) es hablar de una cocinera italiana con carácter, en un mundo de hombres, y con un enorme corazón que pone en todo lo que hace. He sido testigo de cómo un cliente se emocionaba, literalmente, al probar uno de sus platos. Como en la película Ratatouille (pisto francés), pero de verdad. Ese es su auténtico mérito, ni estrellas, ni soles, ni otro tipo de mediciones.

Después de estos antecedentes, creo que tengo la suficiente autoridad como para hablar con conocimiento de causa, de uno de los platos estrella, más conocido y más versionado, de la cocina italiana: los spaghettis a la carbonara.

Este plato es originario del centro de Italia, más concretamente, Roma. Y aunque hay varias versiones sobre su nacimiento, me quedo con dos posibles. La primera, que los carboneros que llevaban carbón a la capital, comían los spaghettis mezclados accidentalmente con la “pimienta negra” que trasportaban. Y la segunda, que un restaurante llamado “Carbonara” hizo un plato de spaghettis con los ingredientes más americanos posibles, en agradecimiento a los Estados Unidos que, después de la Segunda Guerra Mundial, llegó a tener diecinueve bases militares en territorio italiano.

Así como en España existen tantos entrenadores de la Selección Nacional de Fútbol como habitantes, en Italia, la mejor cocinera del mundo es la madre, su señora madre, de cada uno de ellos, los italianos. Nadie cocina mejor que la “mamma mia”. Y ese dogma, esa creencia, ese mandamiento, se usa en la cocina hasta rozar el más absoluto fanatismo.

El carbonara fiel se hace con fideos largos, con spaghettis, fettuccini, rigatoni o bucatini. Los más puristas consideran un auténtico sacrilegio hacer esta receta con otro tipo de pasta. Nunca jamás se corta la pasta (otro motivo de disputa). Si no sabes enroscar, pide penne rigate (pluma rizada, malpensados).

Pero empecemos por el principio: la cocción. La pasta tiene que comerse al dente (al diente), aunque para gustos, los colores. Es como la “carne al punto”. Cada uno tiene su punto, y es muy difícil conseguir exactamente ese resultado para cada persona. Yo, cuando voy a un restaurante y pido carne, la pido “al punto del cocinero”, que es con la precisión con la que realmente me van a servir.

En España, comemos la pasta más bien pasada, como la verdura. Y los cocineros patrios, que han sido conscientes de semejante error, suelen cocinar menos… El pescado, jojojo.

Los spaghettis suelen cocerse una media de ocho minutos. Mi padre decía que la pasta estaba cocida cuando hablaba (poniendo la cantidad exacta de agua que necesitaba, cuando hacía glup, glup). Podríamos hablar de otros factores que intervienen en la cocción, como puede ser el tipo de pasta (integral, normal, genérica, etc…), la altitud, el tipo de agua, las prisas, el grado de alcohol del cocinero, etc… Pero siendo concretos, y no químicos, cuando el agua (a la que habremos incorporado sal, nada más) comience a hervir, se le incorpora la pasta.

La pasta tiene que estar recién hervida para una correcta resolución de la receta, pues, parte del truco reside en que el propio calor que conserva hará que se terminen de cocinar el resto de los ingredientes.

En cuanto a las cantidades de pasta por persona, la recomendación de 60 u 80 gramos (sin cocer) por ración es orientativa. Si tenemos en cuenta que se puede comer como plato único, podríamos elevar esa cantidad hasta los 100 gramos. He sido testigo de concursos de comedores de spaghettis donde el campeón se comió hasta seis kilos de pasta (cocida), pero eso es, otra historia.

El ingrediente estrella de este plato es el tocino de mejilla de cerdo (en italiano, guanciale), panceta, que no bacón. Opcionalmente se le puede poner cebolla, por eso del sofrito, pero si de ahorrar dinero se trata, mejor Jamón York como ingrediente adicional, que además, abulta más en el plato.

Se fríe en una sartén el cerdo, con perdón. Una vez que la panceta esté hecha, se incorpora la pasta y se rehoga. Se añade pimienta al gusto.

En cuanto a la crema que lleva la receta, también tiene diferentes versiones. La original se hace con huevo batido y queso pecorino romano (queso curado de oveja), pero versiones más modernas hacen la crema con mantequilla, nata, y queso parmesano (originario del Norte de Italia).

La crema sirve sobre todo para “ligar” la pasta con la salsa. Es curioso observar cómo en otras salsas de pasta que no llevan crema, terminas comiendo primero la pasta y después la salsa. Dos platos por el precio de uno.

Como punto final, se mezcla la pasta y la panceta con la crema, eso si, retirada del fuego, ya que con el calor latente de la misma se termina de cocinar. Se sirve añadiendo un poco más de queso rallado, al gusto.

Para terminar detallo, para mayor claridad, las dos recetas:

Carbonara Clásica
Ingredientes (para 4 personas)
Spaghetti (320 gramos).
2 lonchas grandes (de medio centímetro de grosor) de tocino de mejilla de cerdo.
2 huevos.
Aceite extra virgen de oliva.
Queso curado de oveja.
Sal y pimienta negra en granos, que se muele en el momento.

Elaboración:
Mientras que hierve el agua para la pasta, en una sartén se cuece con fuego bajísimo el tocino en un poco de aceite de oliva. Tiene que fundirse, no freírse o dorarse, y el aceite tiene que ser escaso porque el tocino suelta bastante grasa.

Mientras se bate el huevo, como si hubiera que hacer una tortilla, se mezcla con el queso de oveja rallado como polvo.

Se cuela la pasta (al dente, como siempre), y se mezcla con el sofrito en la misma sartén). Se apaga el fuego, y se echa el huevo batido. El huevo no tiene que cocer, tiene que espesarse apenas con el calor mismo de la pasta, pero quedándose fluido.

Después se sirve en los platos rápidamente, para que se quede caliente. Se le echa por encima una generosa cantidad de pimienta negra rallada en el momento (es importante el sabor de la pimienta).

Carbonara Moderna
Ingredientes (para 4 personas):
Spaghetti (320 gramos)
200 grs. de jamón york en lonchas gruesas.
200 grs. de bacón.
200 ml. de nata liquida.
90 grs. de queso parmesano.
3 cucharadas de mantequilla.
3 yemas de huevo.
Sal y pimienta.

Elaboración:
En una cazuela con agua y con una pizca de sal, se ponen a cocer los spaghettis durante aproximadamente ocho minutos.

Cortamos el bacón y el jamón york en tacos alargados de medio centímetro. Se fríen en una sartén con la mantequilla.

Cuando el bacón esté ligeramente dorado, se retira la grasa sobrante sin dejarlo totalmente seco, y se le añade la nata, las yemas de huevo, medio paquete de queso parmesano y se salpimienta al gusto.

En el momento que la salsa resultante comience a hervir, se le añaden los spaghettis, y se rehogan para que se liguen.

Si quedan demasiado secos, se puede corregir con un poco de leche.

Se sirven añadiendo el resto del queso en cada plato.

viernes, 11 de diciembre de 2009

De cómo la cópula primigenia pasó a ser el Amor carnal, nacido en la Edad Media y situado geográficamente en la Provenza gala

Y heme aquí, nuevamente, frente a mi cuaderno de bitácora. Y en blanco yo me hallo como ello. Retomado he la escritura, con una nueva entrada, pero, en mi afán de situarme en el punto donde dejélo, unos cuantos siglos hacia atrás me he desplazado.

Lejos de parecer algo que ya soy, pedante, intentaré con estas palabras aportar más luz que tinieblas sobre el tema tratado en cuestión. Y si de Amor he de hablaros, deciros también que, como el microondas, invento es, y que no se remonta a la noche de los tiempos, como parecer quisiera.

Mi paseo por semejante estudio, no me hace evitar la Prehistoria, donde 200.000 A.C. nuestros ancestros copulaban sin mas y sin menos, ya que, como todavía no existía la Historia, aquella (hembra señalo) no le venía a éste (macho indico) con historias.

Ni omitir tampoco las múltiples y variadas referencias copulatorias que existen en la mitología griega y por intertextualización, en la romana, donde, más que dioses como ejemplo a seguir, protagonistas de telenovela parecen dichas deidades.

Y el Amor como sentido introdújolo (en el planeta Tierra, dónde, si no?) aquel conocido como Jesús de Nazaret. Y fue gracias a él, y al cristianismo monoteísta, como dióse a conocer, fe sembró entre hombres libres del yugo esclavo y del lupanar politeísta, que montado tenía el Imperio.

Paróme ahora en las jarchas, demostraciones poéticas de Amor cristiano, de una hermana para con sus hermanos, o de un hermano para con sus padres, en el ejemplo, del siglo XI ya hablo.

Y al hablar del siglo XI, con las Cruzadas hemos topado. Y contra los turcos selyúcidas y sarracenos, nos, Occidente, hubimos guerreado. Y en aquellas guerras, por Papa, y por Dios, hubimos matado. Y al infiel, o muerto, o converso, matarile hubimos dado.

Y aquellos que nombrados fueron con el juramento "Yo te hago caballero en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de San Miguel y de San Jorge. Sé valiente, destemido y leal", sus armas, que a servicio de Dios pusieron, en tiempos ociosos, al servicio de una dama, prostituyeron. Fue así como el Amor a mi Dios, sentido religioso, se tradujo en mi Amor a una Dama, a mi Amada, sentimiento terrenal.

Existió pues Amor entre semejantes, y la cópula sin más, física, tuvo su ampliación química en el Amor. El Amor es como el tiramisú y el sexo es como el Amaretto que contiene.

Y aunque costado me ha situar el momento exacto del nacimiento del Amor, fue Antoine de Antibes, por ejemplo, quien, con los hechos que a continuación relato, sembró el germen que posteriormente se convertiría en trigo.

Hallábase el susodicho (Antoine, Antuan, tuno, inoportuno, por interrumpir a sus padres en la cópula, último de sus hermanos) dedicado a la vida contemplativa, ociosa, aunque metafísica, pero sin argumentario para evitar el castigo por mendicidad. Paseando por la orilla del río, vióse reflejado, y aprovechó el momento entonces para acicalar su media melena, pero interrumpido fue por unas ondas hechas en el agua. Incorporándose (vamos, que se levantó) para seguir el recorrido de la onda, que oídos y vista le indicaban, vio a una joven sirvienta, que sus ropas lavaba en la orilla. Y al mismo tiempo que jabón restregaba sobre las mismas, sus pechos el ritmo marcaban en su abierto escote. Tal calor sintió el susodicho en sus juglares mallas, que a aliviar semejante incendio pronto fue.

Sofocándose estaba, practicando su Amor propio, para que nos entendamos, de forma reflexiva, sobre sí mismo, cuando unos follajes movió y ruido provocó, de forma, evidentemente, rítmica. Asomóse una doncella (vestal, suponemos) a la ventana, al oír semejante estruendo.

Ventana es de suponer que de un castillo fuera, pues, chalets adosados, en este tiempo, aún no existían. Sigo pues con el relato, aunque paréntesis en este párrafo hago.

- Quién anda ahí? –Preguntó arisca la doncella.
- Soy yo. –Dijo Antoine, como si todo el mundo tuviera que conocerle.
- Quién es aquel que con semejante ritmo el follaje mueve y turba mi existencia?
- El mismo que más turbado se halla por el ritmo de aquella sirvienta.
- Aunque construida bien ha sido tu respuesta, no te entiendo, pareces víctima de la LOGSE española y futura.

Para salir del paso, el de Antibes, las mallas se subió, y, vibrando sus cuerdas vocales como si de una bandurria se tratase, el sonido del instrumento de cuerda imitó.

- Cantáis, sois juglar? Sopero que moráis en el follaje –Prosiguió la doncella, que aunque nombre tenía, no es relevante para esta entrada (en el cuaderno de bitácora).
- Introducción estoy haciendo, con unas notas musicales…
- No estoy yo acostumbrada a este tipo de… introducciones.

Dicho y hecho, aquella que tanto le parloteaba, en musa de su inspiración se convirtió, y con cierto desatino, Antoine, compúsola esta canción:
- Mocita dame el clavel, dame el clavel de tu boca…

Supuso su atrevimiento, que, a partir de entonces, la simple cópula, en Amor completo se transformó. Sobre todo cuando de imposibles se trataba, pues, estando todo el mundo de acuerdo, el Amor, en matrimonio se transformaba, y entonces, de otra entrada (a lo mismo que antes apunté, me refiero), se trataba y se hablaba.

Quiso el tiempo que los amores más queridos, fuesen los más reñidos (agresiones físicas jamás referencio y siempre penalizo), los de comienzo difícil y de final fácil. Aquellos de “comieron perdices”. Nadie habló nunca del día siguiente, de cuando el príncipe se marchaba a trabajar o la princesa se ponía a limpiar el castillo. Puede que al revés ocurriese, puede que así tuviésemos que intentarlo, pues, no olvidemos que, tanto el hombre, como la mujer, personas ambos son dos, subordinadas al Amor.

El Amor pues, invento medieval es, no se si fue de esta o de aquella manera, mi imaginación, a estas alturas, para más no da, de momento. Pero deciros he, que, divertido me he con el relato.

Si no luz, risas o sonrisas espero haberos dado, y un buen rato hayáis pasado.