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domingo, 9 de octubre de 2011

Seis Grados de Separación Indignados

El otro día vi un programa en la televisión donde se comentaba la influencia que podemos llegar a tener sobre nuestros conocidos, sobre nuestra red social.

Siempre me ha llamado la atención que a través del conocido de un conocido de un conocido, pudieses llegar a encontrar a un fontanero, un trabajo o una novia. La red de conocidos o red social, utilizada convenientemente, puede ser de gran utilidad.

Me gustaría saber, por ejemplo, si yo preguntase a mis amigos, y éstos a sus amigos, y así sucesivamente, hasta seis veces (o grados de separación), cuántas personas están resignadas, indignadas o dispuestas a reaccionar, cuál sería su número? Un 5%? Un 20%? o un 40% tal vez?

Porque, y he aquí la cuestión, si yo preguntase a esta red social, por ejemplo ¿te gustaría acabar con la corrupción en España? Cuanta gente me diría que sí? Cuánta gente estaría dispuesta a reaccionar? Cuánta gente me ofrecería incluso una solución? Cuánta gente apoyaría mi acción?

El 3 de Mayo de 2010, un país, Estonia, limpió sus bosques de basura en un solo día. El 20 de Noviembre de 2011, un país, el nuestro, España, puede empezar a limpiar sus instituciones de corruptos.

Si, bueno, pero ¿cómo hacerlo?

1.- Crear el Equipo

Necesitamos crear un equipo de personas lo suficientemente involucradas para que el mensaje no se pierda en el ciberespacio, como lágrimas en la lluvia. No solo hace falta divulgar la idea, hace falta convencer al mayor número de personas que es posible hacerlo y que ellos mismos sean capaces de transmitir ese entusiasmo. La idea es viable y se puede hacer.

2.- Socios

Hay que involucrar a la mayor cantidad de asociaciones, periódicos, sindicatos, partidos, cualquier grupo de la sociedad, que sea capaz de transmitir el mismo mensaje y con la misma importancia que conlleva. La acción dentro de un grupo homogéneo es mucho más fácil de difundir.

3.- Localizar la Basura

Creo que este punto sobra, todo el mundo sabe perfectamente donde reside el mapa de la corrupción en España y qué partidos tienen corruptos en sus listas.

4.- Comunicación

Como nuestros compañeros brasileños con sus escobas, nosotros saldremos a la calle el día 23 de Octubre de 2011 con las nuestras (podemos salir desde ir a comprar el pan, a pasear o a correr). Así les haremos ver, a los corruptos, que les queda menos de un mes de fiesta.

5.- Hoy puede ser un gran día.

El domingo 20 de Noviembre de 2011 iremos a votar, e iremos a votar a cualquier partido minoritario de ámbito nacional y que no tenga corruptos en sus filas.

Sencillo, verdad? Pues no, porque resulta que hay personas resignadas, no indignadas, ni dispuestas a reaccionar, que prefieren quedarse en casa, abstenerse, votar a su partido de toda la vida, su voto útil o votar al contrario para hacer daño.

Yo me pregunto:

¿Qué tiene que pasar para que, de una vez por todas, nos pongamos la mayoría de españoles de acuerdo y acabemos con esta partitocracia que permite tanta corrupción? ¿Cuántos parados más tiene que haber para que reaccionemos? ¿Cuánto dinero publico nos van a tener que quitar para salvar a los bancos en vez de a las personas? ¿Cuántos servicios sociales privatizarán antes de que reaccionemos? Si te lo dijese tu actor, cantante o futbolista favorito, le harías más caso que a mí?

Estás seguro que tu abstención o votar a tu partido mayoritario es más importante que la felicidad de todos nosotros? Estás seguro que tu resignación no afectará negativamente a alguno de esos conocidos que tienes en los seis grados de separación?

Los estonios nos lo han dicho:

“Espero que nuestra historia os sirva como inspiración.
Estoy seguro de que podéis hacer lo mismo en vuestro país.
No cuesta mucho y sólo hace falta un día!”

Nos vemos en las urnas!

Referencias:
El poder de las redes sociales

Seis grados de separación

The Oracle of Bacon

Cómo limpiar el país entero en un día? - Let's Do It! Estonia (2008)

Mapa de Corrupción por Partidos Políticos

Partidos políticos de España de ámbito estatal

Los Sirex - La escoba

En Brasil, los jóvenes usan la escoba para barrer la corrupción



lunes, 25 de junio de 2007

Democracia

Cuando uno habla de democracia, establece sus orígenes en la Grecia antigua, donde unos pocos tenían el poder de elegir a su gobierno y a sus leyes, pone como ejemplo la Revolución Francesa, de donde surgió la División de Poderes, la Constitución, y la Carta de Derechos Humanos, y termina hablando de Estados Unidos como ejemplo de un sistema democrático que funciona. Pues bien, en España, como somos así de capaces, hemos conseguido hacer un sistema político que representa lo peor de todos ellos.

La Transición, algo que hoy en día sigue coleando (y lo que te rondaré morena) "parió" un sistema político que heredó de la democracia griega el sistema oligárquico (el poder está en manos de unos pocos, no es representativo, y mucho menos, es universal), de la democracia revolucionaria francesa sustituir al poder establecido (la dictadura) por el constituyente (burguesía), y de la democracia norteamericana la financiación ilegal de los partidos políticos.

Un supuesto consejo de ancianos, venido a más como ponentes constitutivos, parió una Carta Magna que venía a ser una Biblia, no por lo de sagrada, sino más bien, por la recopilación de textos que contenía. Valga, como ejemplo, la tremenda contradicción que supone eso de que "todos somos iguales" con la ley sálica (una ley de origen galo, que alguien tuvo a bien intertextualizar, como si de Ana Rosa Quintana se tratase) que impide que la hermana mayor de un príncipe heredero gobierne antes que él.

Sin embargo, no se desarrolla correctamente el Estado de las Autonomías, dejando a su libre albedrío que cada cual y en su territorio establezca sus reglas del juego de forma unilateral. Cada Estatuto de Autonomía es una mini constitución en potencia, un texto, en muchos casos, poco ocurrente, recurrente, e impotente.

España, que es una de las naciones más antiguas del mundo (desde su unificación, en 1492) tuvo que soportar una nueva división territorial (totalmente desigual) donde los lumbreras de la época se sacaron de la manga diecisiete nuevas formas de administrar a nosotros los españoles. Si añadimos a los ayuntamientos y al gobierno de la nación, tenemos tres administraciones: local, autonómica y central, y que no sólo no se supervisan entre ellas, sino que, casi siempre, se terminan haciendo competencia.

Otro día hablaré de la justicia y de la aplicación de la misma.

Heredamos también una ley electoral (que ningún partido político está dispuesto a cambiar) de listas cerradas, que te obliga a votar a unas siglas, de un partido que ha elegido a tus diputados/senadores por ti, y que favorece el bipartidismo, el poder regional y autonómico de partidos locales o nacionalistas, y que sirve para que estos últimos ostenten más poder, haciendo de bisagra, que los propios partidos nacionales. Pero la democracia no consiste en elegir lo que la mayoría quiere?

Los partidos políticos, primera línea de lo que debería de ser una asociación democrática, no lo son en absoluto. Los congresos de los partidos, auténticas cribas de ideas obsoletas o políticos corruptos, se posponen a gusto del caudillo de turno, para no interferir en la política nacional, o bajo cualquier vaga excusa, para que el susodicho en cuestión o cuestionado siga cobrando en su poltrona. Es ese mismo caudillo de turno, el que elige, sin el más mínimo respeto hacia sus compañeros de partido, a su sucesor. Eso sí, el aparato, con perdón, lo vota a pies juntillas. Porque en España, lo que el caudillo dice, va a misa.

Generalmente dicho caudillo no es el más capaz, ni mucho menos el más inteligente. Recuerda en cierta medida a los delegados de clase, esas personas que son el nexo de unión entre el profesor y el alumnado. Esos personajes, que si los elige el profesor, suelen ser ejemplos a seguir, íntegros, capaces, y que si los elige democráticamente el alumnado, suelen ser los más débiles, a los que se puede amedrentar fácilmente y que no se van a enfrentar a poderes ocultos.

Cuando se habla de partidos políticos se tiene que hablar de polaridad, cosa que en España ocurre con frecuencia en todos los ámbitos. Nadie suele ser crítico con sus ideales, y vuelve a defender a pies juntillas al torero de moda, a su equipo de fútbol, a su partido político. Aunque no lo haga del todo bien. Si no eres capaz de detectar lo que estás haciendo mal, eres incapaz de cambiarlo.

La clase política en España ni tiene clase ni es política. Que conste en acta, que generalizo, tanto o más como se generalizo en Sudamérica con el plan Cóndor. Aquí mis paisanos se meten en política para ganar dinero. No suele ser un acto sin ánimo de lucro, y lo único que les interesa es, perpetuarse en el cargo, pase lo que pase. El cargo político suele estar blindado, y no se le puede echar así como así (aquí nadie dimite) porque, por defecto, todos los políticos son un lechado de virtudes.

No existe una visión de futuro, de consenso, una visión a largo plazo que haga permanentes las ideas. Las ideas suelen ser surrealistas, nada acordes con las necesidades de la sociedad. No hay nadie que le diga al iluminado de turno que se equivoca, o que es un gilipollas. La soberbia es inversamente proporcional al rango del cargo. Aquí se cambian las reglas del juego cada cuatro años. Los políticos son nulos negociadores, no saben gobernar si no es con mayoría absoluta. Ale, por goleada, como en el fútbol.

La política en España es como una permanente partida de mus en la que, cada vez que le toca jugar a uno, cuestiona las reglas, la baraja, los amarracos e incluso el tapete. Y en vez de ganar vacas, perdemos partidas. La partida que España ha perdido siempre ha sido la de la historia. Si hemos sobrevivido a Fernando VII podremos sobrevivir a cualquier cosa...